lunes, 15 de febrero de 2010

CALOR HUMANO

DIOS SE MANIFIESTA EN LA VIDA SIEMPRE, PERO A VECES NUESTRAS NUBES PERSONALES NO NOS DEJAN VERLO.
Clarisa había vivido siempre sola desde los 15 años, porque sus padres fueron asesinados cruelmente por una pandilla para robarles dentro de su propia casa, para ella era muy difícil creer en la gente. Hubo alguna vez vecinos que quisieron ayudarla; pero ella jamás dejó que se le acercaran.
Tenía ahora 40 años de edad, había pasado toda una vida en soledad, miedo y resentimientos. Un día estaba en un parque como siempre rumiando sus viejos rencores cuando se le acerca un niño que a pesar de verla desaliñada y osca no dudó en acercarsele, traía en sus manos un pan que su madre había horneado recientemente, le alcanzó un pedazo; pero ella que no estaba acostumbrada al buen trato no quiso recibirselo, fue entonces que miró fijamente al niño y vio en el unas lágrimas que la conmovieron, y le preguntó que le pasaba y el niño con su inocencia le respondió, cuando venía para acá escuché una voz que me decía que te compartiera el pan que yo tenía en mis manos, sentí muy fuerte esa voz, y creo que es la voz de Dios y ahora no se como decirle que no pude darte el pan. Me da pena decirle que te negaste a recibirlo porque se que El sufrirá, esto le agitó el alma a Clarisa y tomó el pan y más aún supo entonces que Dios siempre estuvo con ella y ella no lo supo ver.
comentario: deja a un lado todo aquello que no te permite ver al Dios del amor.

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