viernes, 31 de octubre de 2008

UN APLAUSO FUERA DE LO COMÚN

En una oportunidad se le pidió a un animador de espectáculos, que formara parte de un show para los veteranos de la Segunda Guerra Mundial, pero como tenía tantos compromisos, contestó que sólo disponía de unos minutos para realizar un monólogo. y que después debía retirarse para cumplir con otras obligaciones.
Jimmy estaba de acuerdo en participar en actividades de esta naturaleza, siempre que respetaran sus condiciones. Por supuesto, el director del espectáculo aceptó la propuesta con mucha alegría.
Cuando Jimmy subió al escenario sucedió algo muy notable. Finalizando su breve monólogo, permaneció frente a la audiencia. Si bien no era lo que había pactado en un principio, a medida de que los aplausos crecían, Jimmy alargaba la actuación. Así transcurrieron varios minutos, quince, veinte y después treinta, momento en que tras recibir la última ovación, bajó del escenario. Una vez terminada su actuación, alguien le preguntó:
¿Pensé que su monólogo duraría apenas unos minutos? ¿Por qué se quedó más tiempo?
Sí, en realidad tenía que retirarme, pero le diré por qué no lo hice. Si observa la primera fila, lo comprenderá, respondió.
Allí había dos veteranos de guerra. A ambos les faltaba un brazo, uno de ellos había perdido el brazo derecho y el otro el brazo izquierdo. Pero juntos, me brindaron el aplauso más fervoroso y entusiasta de la noche.
(comentario: a veces cuando nos encontramos personas con la misma carencia, y nos unimos, formamos un gran equipo, que hace la diferencia)