Era una fria tarde de otoño y todos estaban reunidos alrededor de ellos, era un dia especial, 50 años de casados y ambos estaban muy nerviosos, estaban acostumbrados a estar siempre juntos, para ellos estas celebraciones año tras año eran algo común. Los hijos y los nietos contentos por ver llegar a estos dos seres juntos y felices en tan larga travesía. La fiesta, los amigos, todo discurrió muy emotivamente; pero todo tiene un final, se retiraron uno a uno y fueron quedando solo los que vívían junto a ellos, sobre todo un curioso nietecito de 10 años, que ni corto ni perezoso, le preguntó a la abue, como había sido capaz de durar tanto su matrimonio, le dió ella un contestación muy simple, "SIEMPRE HABÍA ALGO QUE CONVERSAR".
comentario: es una respuesta muy sencilla, pareciera que 50 años fueran algo extraordinario, y es en lo ordinario donde se encuentra la felicidad, estar juntos y compartir todo es la manera de ser feliz.