María estaba casada con un hombre machista. Ambos trabajaban con horario completo, pero él nunca hacía nada en la casa, sobre todo la tareas domésticas. "ESO", afirmaba, era responsabilidad de las mujeres.
Pero una noche, María llegó a casa del trabajo y encontró a los chicos bañados, una carga de prendas en el lavarropa y otra en el secador, la cena sobre las hornillas y la mesa muy bien puesta, incluso con flores.
Se sintió asombrada, y enseguida quiso saber que éstaba pasando. Resultó que Carlos, su esposo, había leído en una revista un artículo que sugería, que las esposas dedicadas a trabajar fuera se sentirían motivadas románticamente si no están tan cansadas, por tener que ocuparse de todo el trabajo doméstico, además de desempeñarse en un empleo de horario completo.
Al día siguiente, corrió a contarles a sus amigas de la oficina.
¿Cómo fue? le preguntaron. Bueno, fue una cena estupenda, dijo María, Carlos se ocupó de ordenar, ayudó a los chicos a hacer sus deberes, dobló la ropa y guardó todo.
¿Pero qué pasó después?, quisieron saber sus amigas. Las cosas no salieron bien dijo María, Carlos estaba demasiado cansado y se durmió.
(comentario: con que facilidad se juzga el trabajo de los demás. sobre todo el de una ama de casa. Se minimiza la labor de la mujer en el hogar, por eso es bueno cambiar de roles alguna vez para aprender a valorarlo)
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