Yo me había ofrecido para cuidar a mi hija de tres años, Ramanda, así mi esposa podría salir con una amiga. Quería terminar un trabajo mientras ella parecía estar divirtiéndose en la otra habitación. "ningún problema" pensé; pero entonces noté que reinaba demasiado silencio y grité.
¿Qué estás haciendo Ramanda?, ninguna respuesta. repetí la pregunta y le oí decir "NADA". ¿Nada?, ¿qué significa nada?, me levanté del escritorio y corrí a la sala, entonces la vi correr por el pasillo, la perseguí escaleras arriba y vi que hacia un giro brusco a la izquierda hacia el dormitorio. Iba a ganarle, entonces se lanzó hacia el baño, fue una mala jugada, la tenía acorralada, le dije que se diera vuelta, se negó, busqué mi voz fuerte y autoritaria de padre.
¡Dije que te dieras la vuelta! con lentitud se volvió hacia mi, en la mano tenía lo que quedaba del lápiz de labios de mi esposa y cada milímetro de su cara estaba cubierta de un color rojo brillante, excepto por supuesto los labios.
Cuando me miró con sus ojos aterrados y labios temblorosos, oi todas las voces que mi habían gritado a mi de niño.
¿Cómo pudiste?... sabes que no debes hacer eso.. ¿cuántas veces te he dicho?... que cosas terribles haces.
Era solo de cuestión de elegir que mensaje iba a usar con ella para que supiera que mala había sido. Pero antes de que pùdiera soltarlo, bajó la vista a la camiseta que mi esposa le había puesto apenas una hora antes.
con letras grandes decía "YO SOY UN ANGELITO PERFECTO". Volví a mirar sus ojos llorosos y en lugar de ver una niña mala que no obedecía, vi una criatura de Dios... un angelito perfecto lleno de dignidad, valor y una maravillosa espontaneidad del que había estado peligrosamente cerca de avergonzarme.
¡Mi amor te ves hermosa! voy a tomarte una foto para que mamá pueda ver que especial eres.
Tomé la foto y agradecí a Dios por no haber perdido la oportunidad de reafirmar que ángel perfecto me había regalado.
¿Qué palabras hubieses escogido tu?, debes darte cuenta que las palabras que uses con los otros haran la gran diferencia en el futuro, porque si hay algo que más daña a una persona, son las palabras que le dicen los seres que más aman, por eso debemos pensar antes de hablar o actuar. ¡Haz tu la diferencia! trata a los otros como te hubiese gustado o te gustaría ser tratado.
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